jueves, 1 de octubre de 2015

Vaivén


Casi te me rompes de manos atadas.
Oscuramente sé, sigo retándome...
Inconscientemente  sucumbiéndome.
Reiterándome;
Como gota de agua,
Sublimándome...
Haciéndome 
parte de tu febril momento.

Te sumas a la suma de mis manos cansadas.
Circundante te acercas, te sonrojas…
 cae el silencio
Se nos endurecen las manos,
 los labios, los besos…
Nos rompemos la sonrisa,
Levemente acalorada en un silencio profundo,
 jugoso,
 sediento de naciones y nombres nuevos,
simiente de un río de vida,
de una savia principada;
emancipada,
que pide a gritos el vaivén de las olas,
el zumbido de los árboles al viento
 y el sin nombre de dos manos entrelazadas,
calladas, dormidas, despiertas y en silencio.

Rosas con menta


Imagen tomada de: 
http://www.fondos7.net/wallpaper-original/wallpapers/mujer-y-rosas-6492.jpg
Quisiera recoger con mis manos
las huestes de tu pasado dolido,
pintarte primeras caricias en el tesoro
de una noche siniestra
y hacerte sueños coloridos de añicos.
Y aun más;
quisiera llenarte de espacios vacíos
preparados para tu estrella,
quisiera hacerte la más bella
de las diosas del olimpo
y susurrarían en ti mil Mahomas
plegarias infinitas al ser humano.
También nacerían de tus manos
confines, países dolidos
que en ternura de nacimiento,
dolidos, te llamarían Eva…

Aun descubrirías las fragantes Eras,
cargadas siempre de infinito.
Cargarías con el parcho suscrito
de todas las primaveras,
aunque sea una pena que seas tan famosa
entre mares de inconciencia,
y aunque tu único pecado sea ser
la Buena mujer; la mujer Buena…

Escrito por:
Juan Carlos Caballer Rodríguez

jueves, 14 de mayo de 2015

Ojos

Tu me miras;
y me siento salir de mi centro.
Brinco de pestaña a pestaña
y me agolpo en el brillo de tus ojos.
Resurjo como gota y acaricio tu mejilla
te bordeo la sonrisa y me recoges.
Me doblas y me guardas en el bolsillo
que desaparece todo mientras brilla.

Me hago pequeño y acaso,
en tu cornea, pinto trazos
de picasiano lienzo,
y un reloj derretido,
unos amantes en beso
y el pelotón de fusilamiento.

Minúsculo punto
distante contengo,
pasiones durmiendo en silencio.
Me evaporo de espejismos
y se te nubla la verdad mintiendo,
y de soles danzarines se pinta el cielo.
Cierro mis ojos y desaparezco.

Labios

No necesito más que tus labios;
una noche estrellada
una página surgiendo:
sublime mancha de agua salada,
suspiro profundo del viento muerto.
Conviértete en arena,
en locura,
en copa
carga el cáliz que me salva,
la sangre que sacrifica mis horas.
Súfreme de sombra y sueño,
mientras muriendo meditas
la delicia del viento helado...

y dime que me quieres suavesito;
como se dice a labios cerrados.
y enredada en mi boca pronúnciate amor,
crisol candente,
mezclando alma con alma
la soledad de nuestros labios.
únela a mis manos
escribe líneas en las palmas
con las que me salvas...
Si con tus manos
mis labios se suman
al infinito.

Totalmente

Víveme en espíritu y cuerpo.
Sáciate del dulzor, sabroso veneno.
Rómpete en mis manos, no te condeno.
Si te me escapas; te sumas a mis anticuerpos.
Enarbola las lágrimas
que un día salieron
de la boca del tenebroso sueño...

Discrimina mi boca,
no la tomes si huyeron
a lo lejos los labios,
los truenos, los desvelos,
la vida que se desboca;
las páginas que cayeron
y los tontos pintalabios
que solitarios desaparecieron,
otros, se acondicionaron en los tuyos;
para en los míos ser dueños.

Regístrame el nombre
totalmente lo quiero.
Ejecuta mis pasos
si huyen del verso,
aunque no se hagan hombres,
aunque muera el encierro,
aunque se pierda el caso,
aunque sufra perverso,
el dolor de tenerte
solitario y en silencio.

Silvo

De colores ha pintado
la primavera tus mejillas,
de tus labios se escapa
carmesiana plegaria
que enarbola el beso
que a escondidas
locamente te profeso.
vuela silenciosa mi mirada
cual ansiosa golondrina
y te acaricia los ojos
y mi corazón se anida
donde muero...porque muero
.

entiendO

así no me acuerdo
una página salada, una música lejana
una sombra Danzante.
casi no recuerdo;
un pétalo silenciado
un murciélago volando
un no Se...

de qué hablaba;
una paloma se duplica
salpica el cielo con Dolor.
el color se derrumba y tapa la Carretera.

salí y no entiendo que pasa
la palabra se me escapa
dormido sueño que es lo mismo
que hace tanto Tiempo.

se me pierde la poesía que estaba escribiendo y escribiendo se me pierde el verso. no entiendo cómo la palabra se agolpa en mi ...
que hago no entiendo,
todo es tan confuso
quién es ese que me mira al Espejo.
solo se que la amaba y no se si es cierto
se duerme silencioso en la calle
el misterio
sabíamos de manos pasadas
muriendo.

se me pierde el Rumbo.
principiO.




viernes, 8 de mayo de 2015

A Mi Madre

A Mi Madre

Dulcemente desde el cielo
Calló un rayito de luz,
Se posó en tus dulces ojos
en tu cabello de tul.
Entonces de primavera
se llenaron tus entrañas,
no era tu vez primera,
 pero en tu magistral hazaña,
convertiste barro en vida;
le infundiste mi alma.

Instrumento de amor divino
en eso te transformaste
y con tu amor reformaste
mi corazón de niño.
Recuerdo con el cariño
que en tus brazos me anidabas.
Silenciosa te quedabas
ante mis travesuras,
tus palabras siempre puras,
llenas de amor me brindabas.

Paso a paso me enseñaste
a elegir lo correcto.
Me guiaste, sin saberlo,
a la suerte que forjaste.
Gracias, Madre, quiero darte
porque siempre con tu amor
me llenaste de ilusión
el corazón cobarde.

Madre, digo y no miento,
que te amo con ternura
y que toda la hermosura
que ha brillado en la tierra
siempre ha sido más tierna
por tus gestos amorosos.
Hoy tus hijos dichosos
te agradecen grandemente
que con sacrificio demente
hayas entregado todo
vida, alma, corazón… Te adoro.
Siempre en nuestras almas estarás presente.
Gracias por tu amor acaramelado
que nos brindas sabiamente.

Juan C. Caballer Rodríguez: (Dedico este poema a María Leonor Rodríguez Quiñones, mi madre, mi amiga, mi luz… Gracias por amarme como madre; sin condiciones.)
Leonor te llamas por error,
María es tu argumento

 te bautiza el cielo entero

Sin espacio, ni tiempo

Sin espacio, ni tiempo

Amor Mío;
Eres viento, Rosa, Primavera y verano
Eternamente sonrisa y misterio;
te fermentas dulcemente entre mis manos
y sucumben mis labios a tu imperio.
Ya te decian mis ojos cautivos
lo que gritan mis palabras; mis versos…
Ya te lo decía la ola, la playa, la arena, el viento;
El río y el aguacero;
cuánto deseban tenerte en mi almohada sola
cantándole canciones al sueño…
!Te espero!

Tu figara se me ha grabado piel a dentro
donde ya no existe lágrima ni sufrimiento.
Donde nace nuestro amor y se triplica
las ansias de mi corazón sediento.
Te invito conmigo a beberte esta taza de vida;
mi amor te suplica,
sin espacio, ni tiempo.

Para: Charlene Ayala Cruz

De: Su Esposito que la ama Juan C. Caballer Rodríguez

jueves, 30 de abril de 2015

Se te olvida


Se te olvida
que aveces de mis manos
se escapa solitaria golondrina.
Que en vuelo de su pico
se escapa una semilla.
Que de la semilla
silentemente se escapa el germen dormido.
Que del germen se elevan ramas
tocando al cielo, de luz fundido.

Se te olvida, que acaso una rama,
te pinta el paisaje
de árbol florido.
Que de un pétalo a otro
liba la sabia del néctar divino
un pajarito.
Que en su pico, colmado de besos,
se pegan los versos
que el polen despunta.
Que el pétalo muere
pensándose viento,
y cae violento, 
pensándose golondrina y fruta.
Que la fruta madura se duerme
con el vaivén solitario del viento.

Se te olvida 
que mi amor en suspiros
se transporta meciéndolo a ritmo lento.
Que alguna vez el fruto se cae
y avista tus dulces ojos.
Que de tus ojos nace el deseo
de morder el fruto avistado.
Que tu mano acaricia, baña,
 muerde, besa, extrae el zumo
 y luego desecha...
Mi alma, mi suspiro, 
mi beso, mi caricia; 
mi amor.


Luz que apagas

Luz que apagas toda fuente de vida;
que retumbas milenaria
como rabia en las costillas.
que te tuerces, como página 
acoplada a la prendida
de las manos vigorosas: que se anidan.
Dime cuántas veces, en tu oreja 
mi oreja, mordiste un sueño a escondidas.
cuantas veces, mis manos se durmieron
ante la amenaza que infligías.

Hoy se me caen las gotas de palabras,
vuelan como golondrinas;
se conforman de castillos gigantes,
se asoman presumidas,
se desploman suavemente
y de golpe se suicidan.
Nunca he visto tu golpe violento
pero se siente profundo en la mejilla...
La palabra se silencia de silencios
y me derrito de poesía.

Acaso mis sueños son duros interceptos, 
vorágine de palabra encendida,
que se duerme hábilmente
en tus manos; en las mías,
en las páginas del tiempo
que agriamente me convidas.
Te bebes mi sal
y siento un agrio inexplicable
que se anida, poco a poco en mi garganta.
Vete lejos de mis páginas y no vuelvas;
no me dejes esta noche sin compañía.
Que se duermen suavemente los versos, 
y mis manos quedan vacías.

martes, 28 de abril de 2015

A Sofía

Rayito de luz que enciendes
silenciosamente a mi alma.
El tiempo viene y te arrebata,
de mis manos te aparta.
Te pinta de colores nuevos,
de primaveras soleadas,
llenando mis sueños dormidos,
conquistando las blancas páginas.

De blanco se tiñen mis días,
tu sonrisa me presagia,
nuevos mundos extraños
que salen de tus pestañas.
Princesa... adórnate con mi canto viejo,
como en mi canto, niña dormitabas.
Y encuentra solitario camino
que te lleve otra vez al alba,
que te coloque cerquita del cielo,
desde donde el Padre eterno,
desde siempre te miraba:
te amaba.