Casi te me rompes de
manos atadas.
Oscuramente sé, sigo
retándome...
Inconscientemente sucumbiéndome.
Reiterándome;
Como gota de agua,
Sublimándome...
Haciéndome
parte de tu
febril momento.
Te sumas a la suma de
mis manos cansadas.
Circundante te
acercas, te sonrojas…
cae el silencio
Se nos endurecen las
manos,
los labios, los besos…
Nos rompemos la
sonrisa,
Levemente acalorada en
un silencio profundo,
jugoso,
sediento de naciones y nombres nuevos,
simiente de un río de
vida,
de una savia
principada;
emancipada,
que pide a gritos el
vaivén de las olas,
el zumbido de los
árboles al viento
y el sin nombre de dos manos entrelazadas,
calladas, dormidas,
despiertas y en silencio.
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