jueves, 1 de octubre de 2015

Vaivén


Casi te me rompes de manos atadas.
Oscuramente sé, sigo retándome...
Inconscientemente  sucumbiéndome.
Reiterándome;
Como gota de agua,
Sublimándome...
Haciéndome 
parte de tu febril momento.

Te sumas a la suma de mis manos cansadas.
Circundante te acercas, te sonrojas…
 cae el silencio
Se nos endurecen las manos,
 los labios, los besos…
Nos rompemos la sonrisa,
Levemente acalorada en un silencio profundo,
 jugoso,
 sediento de naciones y nombres nuevos,
simiente de un río de vida,
de una savia principada;
emancipada,
que pide a gritos el vaivén de las olas,
el zumbido de los árboles al viento
 y el sin nombre de dos manos entrelazadas,
calladas, dormidas, despiertas y en silencio.

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