martes, 28 de abril de 2015

A Sofía

Rayito de luz que enciendes
silenciosamente a mi alma.
El tiempo viene y te arrebata,
de mis manos te aparta.
Te pinta de colores nuevos,
de primaveras soleadas,
llenando mis sueños dormidos,
conquistando las blancas páginas.

De blanco se tiñen mis días,
tu sonrisa me presagia,
nuevos mundos extraños
que salen de tus pestañas.
Princesa... adórnate con mi canto viejo,
como en mi canto, niña dormitabas.
Y encuentra solitario camino
que te lleve otra vez al alba,
que te coloque cerquita del cielo,
desde donde el Padre eterno,
desde siempre te miraba:
te amaba.

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